Para que me sirve la Ley Federal de Derecho de Autor

Para qué me sirve la Ley Federal de Derecho de Autor

 Por Santos Gabriel Us Ake

 

 

 

La Ley Federal de Derecho de Autor que hoy nos rige vio la luz pública en el Diario Oficial de la Federación el 24 de diciembre de 1996, con la última reforma publicada el 27 de enero de 2012, modificada con 238 artículos, nueve transitorios y 12 títulos.

En su Artículo primero indica que se trata de la reglamentación del artículo 28 constitucional, que tiene por objeto salvaguardar y promover el acervo cultural de la Nación; proteger los derechos de los autores, de los artistas intérpretes o ejecutantes, así como de los editores, de los productores y de los organismos de radiodifusión, en relación con sus obras literarias o artísticas en todas sus manifestaciones, sus interpretaciones o ejecuciones, sus ediciones, sus fonogramas o videogramas, sus emisiones, así como de los otros derechos de propiedad intelectual.

El punto que atañe al periodista es donde señala a los editores, de tal manera que existen las garantías de protección de las obras literarias, ensayos, notas informativas, fotografías, reportajes, grabaciones, videos, entre otros.

Para la administración de estos derechos existe Instituto Nacional del Derecho de Autor y, en los casos previstos por esta Ley, del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, a quien debe recurrir el autor si le interesa la protección de su obra intelectual original.

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En el Artículo Cuarto se contemplan obras que pueden ser registradas, tales como el nombre, signo, firma, los seudónimos, los escritos publicados y no publicados, individuales y colectivas, en sus diversas modalidades.

Además todo lo no previsto en esta ley, se aplicará la ley mercantil, el Código Civil para el Distrito Federal en Materia Común y para toda la República en Materia Federal y la Ley Federal del Procedimiento Administrativo, las cueles puede invocar el periodista en caso de afectación.

Pero en la actualidad, en el caso del ejercicio periodístico, numerosas páginas web y blogs copian y pegan una gran cantidad de notas sin el consentimiento del reportero, un hecho que por lo regular no se reclama.

Pero esta ley define que “el derecho de autor es el reconocimiento que hace el Estado en favor de todo creador de obras literarias y artísticas previstas en el artículo 13 de esta Ley, en virtud del cual otorga su protección para que el autor goce de prerrogativas y privilegios exclusivos de carácter personal y patrimonial. Los primeros integran el llamado derecho moral y los segundos, el patrimonial”.

También reconoce que en el Artículo 13 que el autor “es la persona física que ha creado una obra literaria y artística”, en las ramas de la literatura, música, con o sin letra, drama, danza, pictórica o de dibujo, escultura y de carácter plástico, caricatura o historieta, arquitectura, cinematografía y demás obras audiovisuales, programas de radio y televisión;

programas de cómputo, fotografía, obras de arte aplicado que incluyen el diseño gráfico o textil; y de compilación, integrada por las colecciones de obras, tales como las enciclopedias, las antologías, y de obras u otros elementos como las bases de datos, siempre que dichas colecciones, por su selección o la disposición de su contenido o materias, constituyan una creación intelectual; y las demás obras que por analogía puedan considerarse obras literarias o artísticas se incluirán en la rama que les sea más afín a su naturaleza.

derechos de autor

Es importante que el periodista registre su creación, porque por ejemplo la empresa pide a uno hacer una columna con su nombre o programa de radio, pero al momento de renunciar o ser despedido la obra intelectual se pierde.

También es importante saber, de acuerdo al Artículo 15, que “las obras literarias y artísticas publicadas en periódicos o revistas o transmitidas por radio, televisión u otros medios de difusión no pierden por ese hecho la protección legal”.

De tal manera que para quien escribe para un periódico, no pierde la protección por el simple hecho de publicarse su nota informativa, reportaje o fotografía.

Por otra parte en el Artículo 19 se señala que ”el derecho moral se considera unido al autor y es inalienable, imprescriptible, irrenunciable e inembargable”, además “corresponde el ejercicio del derecho moral, al propio creador de la obra y a sus herederos”.

Los propietarios de los derechos morales son quienes determinarán si se divulga o no determinada obra, la forma en que debe hacer o mantenerla inédita, como por ejemplo el Hijo de El Santo, es el titular de los derechos morales de la película de desnudo de su padre El Santo, y recientemente decidió que no se exhiba en un festival de cine en México para no manchar su memoria ni el concepto que se tiene de él, pero posteriormente aceptó.

Lo mismo puede hacer un periodista o a quien le haya heredado los derechos de sus escritos, ya sean ya publicados o inéditos.

Es interesante saber que los derechos patrimoniales estarán vigentes durante la vida del autor y, a partir de su muerte, cien años más; y cuando la obra le pertenezca a varios coautores los cien años se contarán a partir de la muerte del último, y cien años después de divulgadas, y las obras pueden pertenecer al estado en caso de no haber herederos.

Se previene también, para beneficio del autor, en el Artículo 45, que “el editor no podrá publicar la obra con abreviaturas, adiciones, supresiones o cualesquiera otras modificaciones, sin consentimiento escrito del autor”.

Y en el Artículo 16 indica que “el autor conservará el derecho de hacer a su obra las correcciones, enmiendas, adiciones o mejoras que estime convenientes antes de que la obra entre en prensa; cuando las modificaciones hagan más onerosa la edición, el autor estará obligado a resarcir los gastos que por ese motivo se originen, salvo pacto en contrario”.

Pero en el ejercicio de la profesión mutila las notas y las fotografías sin el consentimiento del reportero o del fotógrafo de prensa, porque tradicionalmente no se ha hecho valer y eso ha hecho sentir al editor que tiene la autoridad.

En el Artículo 57 se protege el crédito del periodista (el nombre), porque establece que “toda persona física o moral que publique una obra está obligada a mencionar el nombre del autor o el seudónimo en su caso. Si la obra fuere anónima se hará constar. Cuando se trate de traducciones, compilaciones, adaptaciones u otras versiones se hará constar además, el nombre de quien la realiza”.

Pero en la práctica millones de textos son copiados de manera íntegra sin el consentimiento del periodista, y publicados en las redes de internet, sin mencionar el nombre del autor.

Incluso algunas personas afines a copiar los escritos escriben al final el nombre del periódico, pero como ya notamos en esta ley la empresa no es el propietario de la obra sino el reportero, de tal manera que quien lo desee pueda reclamar sus derechos.

Es bueno saber que el periodista conserva el derecho de modificar sus escritos aún después de ser publicados, tal como establece el Artículo 82 que señala a la letra que “quienes contribuyan con artículos a periódicos, revistas, programas de radio o televisión u otros medios de difusión, salvo pacto en contrario, conservan el derecho de editar sus artículos en forma de colección, después de haber sido transmitidos o publicados en el periódico, la revista o la estación en que colaboren”.

Este derecho por lo regular no se hace uso de ello, porque una vez publicado, si contiene un error atribuible a la edición, ya no se vuelve a hacer alusión al escrito, sino simplemente se pierde como un comentario.

En algunos medios de comunicación al reportero se le dota de una cámara fotográfica ya sea para que la empresa ahorre dinero en la contratación de un fotógrafo o para que pueda hacer uso de ella en un momento inesperado, cuando el fotógrafo no puede estar presente en el momento de los hechos.

Al respecto el Artículo 85 señala que “los fotógrafos profesionales sólo pueden exhibir las fotografías realizadas bajo encargo como muestra de su trabajo, previa autorización. Lo anterior no será necesario cuando los fines sean culturales, educativos, o de publicaciones sin fines de lucro”.

En este caso el periodista que toma fotografías, si ha estudiado licenciatura en ciencias de la comunicación o ha adquirido los conocimientos de manera empírica, se puede considerar un fotógrafo profesional y tiene el derecho de proteger su obra.

El Artículo 87 es de singular importancia, porque por lo general el periodista o fotógrafo que desconoce la Ley Federal de Derecho de Autor creer que puede publicar cualquier fotografía y hasta invoca que la Constitución le da la libertad de expresión.

Pero leyendo con detenimiento este artículo precitado, se establece que “el retrato de una persona sólo puede ser usado o publicado, con su consentimiento expreso, o bien con el de sus representantes o los titulares de los derechos correspondientes. La autorización de usar o publicar el retrato podrá revocarse por quien la otorgó quién, en su caso, responderá por los daños y perjuicios que pudiera ocasionar dicha revocación”.

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Esto indica que no se debe publicar sólo por publicar sin ton ni son, sino que hay que respetar el derecho de la gente, e incluso en países con democracia y cultura jurídica consolidada ha sido motivo de demandas y de sanciones.

 

También indica que “cuando a cambio de una remuneración, una persona se dejare retratar, se presume que ha otorgado el consentimiento a que se refiere el párrafo anterior y no tendrá derecho a revocarlo, siempre que se utilice en los términos y para los fines pactados”.

Esto no suele ocurrir en los medios impresos, porque por lo regular el periodista no dispone de dinero por parte de la empresa para andar pagando a las personas que fotografía.

Sin embargo ha ocurrido en algunos medios de comunicación que en los viáticos incluye pagar a alguien de algún poblado, que conozca cómo llegar a un lugar determinado, pagarle por sus servicios y en esos casos se aprovecha incluirlo en las fotografías de la expedición.

Pero no en todos los casos aplica el solicitar el consentimiento de una persona para que ser fotografiada, porque el mismo artículo previene que “no será necesario el consentimiento a que se refiere este artículo cuando se trate del retrato de una persona que forme parte menor de un conjunto o la fotografía sea tomada en un lugar público y con fines informativos o periodísticos”.

Para quienes estamos inmersos en la profesión periodista resulta interesante e incluso ameno analizar los 238 artículos de la Ley Federal de Derecho de Autor, principalmente en lo relativo a los medios de comunicación.

Una análisis más detallado de todos y cada uno de los principios legales establecidos en esta ley nos nutrirá en el aspecto jurídico para un mejor desempeño de nuestro trabajo, de respetar el derecho de los demás y de respetarnos a nosotros mismos

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